Hola, mi nombre es Julián Flórez y soy profesor hace 29 años. Mi trabajo, por definición, implica amor y dedicación. Eso incluye preocuparme por mis estudiantes y sentir sus necesidades económicas, nutricionales y emocionales, porque muchas veces la labor del profesor se reduce a intentar solucionar problemas que se deben a la desigualdad social y nos toca poner a un lado el componente educativo. A mi profesión le debo la estabilidad material y el beneficio económico del que disfruto, el cual con frecuencia impacta las vidas de personas que están cerca de mí, como familiares, amigos, vecinos y estudiantes. Profesor y buena persona suelen ser conceptos muy relacionados. Me siento orgulloso de ser profesor, pero me enaltece más ser una buena persona. Siento que tengo la misión de hacer del mundo un lugar mejor, o por lo menos de la pequeña esfera de influencia que se afecta con mis acciones.
Tendencia política
Toda mi vida laboral he pertenecido al sindicato de educadores. Salimos a marchar cada vez que el gobierno central intenta una jugada para disminuir el presupuesto para educación, cada vez que los gobiernos locales tratan de perjudicarnos con la jornada laboral o niegan y se demoran en entregar alguna prima. Y siempre hemos protestado contra el mal sistema de salud administrado por las EPS.
Hay muchos adultos mayores en este colectivo que camina por las calles con alguna pancarta o camiseta alusiva, y tal vez por esa ternura que se asocia con los adultos o por respeto por la profesión, a veces la gente levanta el pulgar en señal de aprobación y apoyo. Hacia las doce del día muchos se han ido para la casa y los más recalcitrantes aguantan hasta la una de la tarde en el plantón. No es gran cosa, pero cuando esas acciones se sincronizan en todo el país, se vuelven imponentes y asustan a los políticos, quienes sienten la presión de la movilización. Por supuesto hay muchos profesores nuevos y jóvenes, quienes nunca habían protestado por nada, pero rápidamente aprenden y son los que gritan más duro. Esa es básicamente nuestra militancia y nuestra rebeldía y en eso radica nuestra acción desestabilizadora. Al parecer eso nos hace de izquierda y desde los discursos de odio de algunos políticos de derecha, somos un peligro para los ciudadanos de bien y debemos ser “destripados”. No neutralizados, no castigados, no sancionados, no encarcelados, todas cosas igual de horribles. Pero sí, algo mucho más espeluznante y macabro: “destripar” (“Quitar, sacar o desgarrar las tripas (vísceras) a una persona o animal”).
Malditos comunistas
Los militantes comunistas que conozco, que no pasan de una docena, son buenos como el pan. Respetuosos y solidarios, pero con un terrible defecto: les gusta Fidel, Maduro y rechazan el genocidio en Gaza. Los más radicales, van a las marchas con botas brahma y se ponen una boina con una estrella para parecerse al Ché. Con frecuencia nos comparten sus temores y sus obsesiones. Por eso gritamos consignas contra la guerra de Irán, la intervención norteamericana en América Latina o el genocidio en Gaza. No tienen miedo, porque saben que siendo inofensivos, no constituyen amenaza para nadie, pero para todos los demás, son como los chicos rebeldes de la escuela a quienes los ñoños mirábamos con admiración. Nos mantenemos a prudente distancia, no vaya a ser que nos confundan y nos maten por error.
Los adoctrinadores
Es muy raro que algún profesor hable en clase sobre su concepción política. Está prohibido y con posible destitución, pero pesa más la amenaza sobre la vida. Nuestros estudiantes de la pública provienen de barrios donde la delincuencia, el para-militarismo y el tráfico de drogas son habituales. Y parece que a los señores que se dedican a esas cosas les agradan las ideas radicales de extrema derecha. Tal vez comparten su amor por las armas y su gusto por la violación de todos los derechos humanos. Hablar de política es muy peligroso para un docente. Por eso resulta extraño escuchar a políticos de gran renombre e inocultable filiación ideológica, señalar a los profesores como agentes adoctrinadores del comunismo. Y más raro ser sujetos de odio de un montón de gente del común que comparten y le dan "like", con ira justiciera, a cuanta idiotez se publica contra el gremio educativo al que pertenezco. Y, cosa curiosa: ninguno de esos críticos parece recordar las sesiones de adoctrinamiento de la época cuando eran estudiantes. Quizás algún profesor despistado denunciando los bajos salarios y el desempleo, o mencionando un hecho histórico, como la masacre de las bananeras, negado ahora por algunos ilustres políticos de derecha.
Mi partido
Llevo años votando por los candidatos que hablan de paz, educación, defensa de derechos, mejores oportunidades para los pobres y sobre todo respeto por el medio ambiente y la vida de las personas. Hace muchos años eran del Moir y del Polo. Luego fueron del Verde o Compromiso ciudadano. Últimamente, por la fuerza de las dinámicas sociales, a veces he votado por gente del pacto histórico, y eso es lo más subversivo que he hecho en la vida. Nunca he votado por el partido comunista porque no entiendo muy bien de qué hablan, con sus añoranzas sobre Cuba y la vieja Unión Soviética, aunque compartimos ideas sobre justicia social y paz.
Mi candidato
Mi candidato es filósofo por formación, prudente, serio, mesurado (léase aburrido) y conoce la política nacional desde adentro al igual que las necesidades del país, tras 18 años de experiencia como congresista. Su madre falleció cuando tenía 18 años debido a un tumor cerebral. Quedó huérfano de padre a los 31 años, debido a otra enfermedad: odio al que piensa distinto. Lo mataron sicarios de la derecha. La misma que ahora reclama la presidencia, dizque, para salvar al país. Tiene a su favor las cosas buenas del gobierno actual pero también le cobran sus errores y por eso carga con el odio que han construido palabra tras palabra, los noticieros, los influencers y las redes sociales. Su único delito es defender los derechos humanos y ser obsesivo para oponerse a Uribe, sobre el cual escribió un libro. Pero ya se sabe que eso está prohibido y es la ofensa mayor para muchos ciudadanos de bien. Se la cobraron donde más duele: un hombre que nunca ha usado un arma y defiende a víctimas del conflicto resulta ser un guerrillero maldito. El otro, que sale en videos haciendo pŕacticas de tiro con pistola y metralleta, y defendiendo la violencia paramilitar contra los más indefensos, y la violencia animal contra algunos gatitos, resulta ser el salvador de la patria.
Un hombre cuyo programa de gobierno ocupa 118 páginas, sale mal librado en las encuestas. En comparación, el idiota, con un documento de tres páginas y propuestas de personero de colegio, va punteando en las encuestas. Las vallas del felino están por toda la ciudad, demostrando el poder de la plata y la propaganda sospechosamente financiada. El otro tiene, en Pereira una que otra valla, incluso una sostenida por dos guaduas, con el escueto mensaje sobre votar por la vida.
La desinformación
Entiendo que te hayas tragado la basura informativa que vomitan todos los días los medios oficiales. Es el trabajo de los periodistas de élite cuyos patrones son los mega ricos dueños de la prensa, la radio y los canales de TV. Reciben salarios millonarios por desinformar, mentir, confundir. o simplemente usar verdades a medias, para esconder los logros del gobierno y darle relevancia a los escándalos. Y por supuesto machacar continuamente sobre las cosas que no fueron buenas como la paz total y el sistema de salud. Aspectos donde nunca hubo mala intención, pero si equivocaciones en la gestión. No hay análisis profundo, que además a nadie le interesa. Y al parecer hay un único culpable. Un solo hombre, un demonio, como dice mi vecina analfabeta de casi 80 años, cuando habla del presidente. Y nos encanta escuchar esa síntesis sin matices. Es hora de la venganza. Y tenemos al fanfarrón, bravucón, insolente, ignorante, quien, con frases y eslogans provocadores ha conseguido meter medio cuerpo en el recinto de la presidencia, para llevar a cabo el castigo, ahora asociado con lo divino (firmes con la fe), contra la “escoria de la izquierda”. Se me olvidaba mencionar la delincuencia desbocada que también resultó ser otra forma de desprestigiar la gestión del gobierno, pero que es responsabilidad fundamentalmente de los gobiernos locales, alcaldes y gobernadores, quienes se hicieron los pendejos porque muchos son elegidos por el apoyo y la alianza con esos delincuentes. Estamos muy mal. El país está llevado, escucha uno decir en los ascensores de las grandes superficies, a personas que salen cargados de paquetes en una mano y el iphone en la otra.
El voto
En serio. Yo no tengo que pensarlo mucho. Prefiero la vida, la preservación del medio ambiente, la tranquilidad y la paz, la sensatez para gobernar. No me interesa el odio, la guerra, y mucho menos la improvisación porque cuando no se sabe nada sobre gobernar, por no ser político profesional, se recurre a la locura y la sin razón. Dos ejemplos: Milei y Trump. El uno tiene a Argentina en ruinas y el otro tiene al mundo al borde de la tercera guerra mundial. Ambos son referentes del candidato "penoso" el que dijo haber conseguido votos por el tamaño de su pene. Yo prefiero votar por alguien que demuestre superioridad por el tamaño de su cerebro. Prefiero ser gobernado por un hombre recto y prudente con falsa fama de guerrillero que por un delincuente comprobado cuyo actuar parece sacado de un manual de como ser un rufián y salirse con la suya. Este me tiene asustado y sin poder dormir tranquilo durante los últimos días. ¿Cómo puede alguien luchar contra la corrupción si su trabajo ha sido torcer la ley durante la mayor parte de tu carrera? Abundan las evidencias. Tantas que uno queda impresionado. Es como si ser una mala persona fuera condición para ser el candidato más popular.
Salvar la patria
Si votamos por el tipo que se identifica con el felino, vendrán recortes de derechos, desestabilización, protestas, represión. A mucha gente le gusta la forma como se expresa, con seguridad y arrogancia. Dice que en tres meses va a arreglar el lío de la salud y en seis meses acabará con la delincuencia organizada y las disidencias. Y cuando le preguntan sobre el cómo, vacila y responde: “con un plan de choque”. Y sin ser presidente amenaza a los generales si no le muestran resultados. Esa película ya la vimos. "Los falsos positivos v2.0".
Un candidato que ignora como gestionar la deuda pública tiene escasas probabilidades de acertar en su gestión. Ya nos ofreció a Uribe en el ministerio de defensa, a Duque en economía, a Pastrana como canciller. La Cabal y Paloma, sus primeras adhesiones, tendrán su parte en el gobierno del odio. Y nada raro que Polo Polo sea el ministro de educación.
Yo vaticino desbarajuste del estado. con la consecuente desconfianza de los inversionistas, lo cual preocupa mucho a la gente, y lo otro, menos importante para la mayoría: perfilamientos, encarcelamiento, asesinatos de personas inocentes, incluyendo a personas parecida al pedacito de escoria de izquierda que escribe este texto.
Si va a votar por miedo y para salvar la patria, mire muy bien en donde deposita su confianza. Ninguna persona sensata ilegiría tomarse un frasco de cianuro para matar los parásitos intestinales. Mejor un purgante, aunque no sea de nuestro agrado.
Vote bien: el país puede tolerar el purgante de la izquierda, que incomoda un poco, pero le permite sobrevivir con salud a largo plazo. El cianuro de la derecha, tal vez lo mate o lo deje en cuidados intesivos.
Gracias.